21/05/12

The Arctic Flow


Intento materializar alguna procrastinada idea. En realidad son varias ideas, algunas surgidas recientemente, muy a pesar de que muchas otras se mantienen aún en el tintero esperando la liberación de mi tiempo o la absolución de complicaciones de otro orden, los cuales impiden que éste mi mundo insubstancial (a la luz de los demás, pero con un carácter substancial para mí) se desenvuelva a ritmo productivo para satisfacción mía. En ese sentido, me veo en la necesidad de sumergirme en el sonido otoñal de los norteamericanos de The Arctic Flow y abstraerme en él, porque así parecen presagiarse los próximos días, ya que como todos los años, en esta parte del mundo, es tiempo de visualizar árboles desprovistos de vegetación, para apreciar más bien, ligeros ventarrones y ese conocido rito de hojas secas revoloteando en el adoquín, crujiendo con el pasar de la gente, mientras el ensimismo de los TAF acompasa, como en los noventas lo hacían los Pale Saints o Ride, pero mejor aún, como esa tenue amalgama de dichas bandas con el sentimentalismo de Blueboy, porque quién ya haya escuchado la música de TAF, no podrá desestimar la influencia de Sarah Records, aquella que se impregna en sus melodías, haciendo de su música algo triste y sublime.
Conocí la música de Brian Hancheck, aka The Arctic Flow, mediante el ahora menos protagonista Holiday Records allá en el año 2009. Me llamaba la atención All The Way Until December, aquél disco con el cual el shoegazer de Brain se dio a conocer en las redes y que posteriormente editaría otros Ep's para el mismo netlabel (además de participar en algunas recopilaciones), además de otras discográficas digitales como Beko, Club 7 de la familia Blubbletone Discos, e inclusive, ediciones auto editadas. Lo último que se sabe del proyecto es que Brian Hancheck está trabajando en un nuevo lanzamiento que le titulará Arctic Drones (Volume 1), y que antes de eso, exactamente el año pasado, The Arctic Flow sacó una edición física con el pequeño sello sevillano, Little Treasure (como es bien sabido, también parte de la familia Blubbletone Discos), siendo ésta, la segunda referencia de la discográfica, la que se tituló As Close To A Kiss As We Will Ever Be, albergando cuatro bonitos temas, con una tendencia ligeramente más suavizada, en el sentido que se percibe un poco más de edulcoramiento, pero siempre con el estirpe ensoñador del proyecto.
Pueden escuchar la música de la banda en su bandcamp, y enseguida pueden hacerse aún, con una copia de este maravilloso disco a través de la página de Little Treasure, discográfica que viene dando que hablar, ya sea por sus bonitos diseños o por sus selectos fichajes, contenido que espero ocuparme más adelante.

20/05/12

Edwin Moses


Mi existencia, una parte de ella ahora son una discontinua concatenación de frescos y lejanos recuerdos que se inscriben en medio de la sofisticación de algunas calles miraflorinas. Aún me veo allí; yo, ese joven soñador, protagonista de distintos acontecimientos, momentos solitarios, instantes de felicidad plena, situaciones irreconocibles, momentos absurdos; ¡caray!, si todos esos pavimentos pudieran hablar; quizás no sea para tanto, quizás solo se limitarían a retratarme como un personaje poco risueño que termina sentado en algún establecimiento de consumo, un café quizás; qué triste escena aquella, qué triste y satisfactoria a su vez, ya que si bien puedo estar allí, puedo también no estarlo, es decir, absorbo lentamente el sabor del cappuccino y veo a mi alrededor, veo lo cosmopolita que se muestra el contexto, lo cual termina por invadir mis sentidos con ese aire de urbanidad y sofisticación, y es esa la parte que físicamente no se puede apreciar, es el mundo de la fantasía y del corazón, porque escucho de pronto una melodía descontextualizada, ¡sí!, escucho música que suena a los sesentas ó setentas, es una música que denota sentimientos encontrados, los mismos que reflejan mi rostro, optimismo y melancolía; de pronto no sé si estoy en Miraflores o en Nueva York, ¡Oh!, no sé si estoy a inicios de la década del dos mil diez ó si estoy a finales de la década de los sesentas, creo que terminaré mi café de un sorbo y saldré con la esperanza de encontrar algún club de soul y r&b; lo hago, mi paladar disfruta el cálido sabor del café, pido la cuenta y dejo el dinero, de pronto, salgo y vislumbro gente de color, chicas con faldas a cuadros, chicos con peinados esponjados, aprecio una algarabía descomunal, me encuentro confundido en el tiempo, y lo único que mi subconsciente me dice es, ¡qué hipster es todo esto!, entonces me río y mi cuerpo no se resiste y se subordina a la cadenciosa tentación del groove, y estoy allí, en las inmediaciones de una calle colmada de edificios altos, caminando y bailando a su vez, escuchando canciones de Al Green y Marvin Gaye, de pronto escucho una voz que me dice: "aquí tiene la cuenta señor", despierto, vuelvo al presente, saco el dinero, lo deposito en la bandeja, me voy a los servicios, escudriño mi bolsa, saco el ipod, los auriculares, enciendo y Edwin Moses entra a tallar, qué hermosa música, qué bien se siente, melodías cargadas de sentimentalismo y cadencioso ritmo, como si se tratara de todo aquello que imaginé instantes atrás, como si se tratara de un cantautor de la Motown Records, pues precisamente no, en parte sí porque es la reivindicación del Edwin Moses original, un artista afroamericano cuya existencia cesó en la década de los ochentas justo cuando se disponía a editar un disco con la mencionada Motown Records. De este modo, allá en España un conjunto de artistas, entre ellos el reconocido Pedro Vigil, se comprometen a rendir tributo al legado casi desconocido de aquél soulman Edwin Moses, por lo que han venido editando una serie de discos a través de la distinguida Siesta Records, con temas propios y temas originales (o véase rescatados) de aquél artista americano de culto. Justamente en estos últimos meses, he vuelto a caer rendido a la música de este proyecto guijonés, ya que según información de algunos sitios de la red, tal parece que Siesta Records se reactivará, y con ello habrá nueva entrega de Edwin Moses a través del disco Cabrini Green. Por lo pronto, Lonesome Rain suena en mi cabeza, quién sabe, quizás la canción que más me viene encandilando en lo que va del año, quizás la canción más bonita del universo.

30/04/12

Ding-A-Dong

Una trillada idea que siempre mantengo latente acerca de la música mainstream (refiriéndome a la connotación de sobre-exposición mediática del término) es la pérdida constante de su garbo conforme transcurre el tiempo. Pero, ¿Cuál ha de ser la razón que explique esta inclinación por el pasado?, ¿realmente (manteniéndome aún en el plano del mainstream) la música de antes fue buena, o es más bien la música de estos años que se hace ver muy vulgar en contraste a lo hecho en décadas pasadas?
Podría haber distintas formas de explicar esta apreciación, una de ellas es la negación del presente, conjuntamente con el anhelo del pasado, ya sea por la inminente apreciación de un recato relativo del tiempo pasado; o la condición a la cual estamos sometidos ante estas músicas (en el presente), diferenciando que por un lado es voluntario la escucha (la del recuerdo) mientras que con la música mainstream actual estamos obligados a escucharla sea porque estamos sometidos a la inminente irradiación de éstas, sin opción al escape, lo cual incurre en el hastío, así como el rechazo hacia ella.
Particularmente, pienso que antes hubo mayor garbo o tino al hacer música comercial, no obstante, ocasionalmente, no descarto los probables motivos antes expuestos, si hasta pienso que las cosas antes se hacían con mayor feeling, algo así como una amiga definió determinada situación ante la que yo demostraba un leve descontento debido a la modernización de aquél –en este caso– cantautor, aludiendo que prefería su música en blanco y negro, en vez que en su estado moderno y suntuoso.
Algo que –a través de youtube– he escuchado mucho por estos días, es una versión que el gran Edwyn Collins hizo de una canción clásica titulada Ding-A-Dong del desaparecido grupo neerlandés Teach-In. Dicho tema, así como la agrupación, fue mainstream para su época, tal es así que en el año 1975, dicha canción fue ganadora del Festival de la Canción de Eurovisión. Véase como se puede corroborar esa afección por el pasado, si hasta el mismo Mr. Collins, lo evidencia al versionar Ding-A-Dong, un tema kitsch setentero muy optimista, y que el buen Edwyn ha sabido versionarlo desde una posición sensual-posmoderna, dejando claro que su corazoncito no solo transita por el pop británico sesentero, la velvet y el northern soul, sino que también se acerca al europop, de ese que en tiempos antaño –quizás– fue aborrecido por los más puristas.
Enlazaré la canción en cuestión, a ver si se emocionan del mismo modo como yo quedé prendido, ya sea por la música en sí, o por el sexy pero nunca grotesco video protagonizado por nuestro héroe pop acompañado de tres sensuales damiselas.

24/03/12

La Conjura de las Danzas

Corto intervalo de tiempo que bien se podría sintetizar en una especie de felicidad inclasificable, es como si experimentara un dinamismo interno, como si la ebullición de mis moléculas se tornara cada vez más incontrolable, como si el latir mi pecho recobrara la conciencia, como si el brillo de la ilusión restregara el óxido de esta alma oxidada; es como si me depararan buenos días, como si mi estado de ánimo mutara hacia el optimismo, muy a pesar de que la insustancialidad de los cambios se mantengan aún vigentes; es algo que no podría consumiese en puras palabras, es un poco de antes y un poco de después, es como un nuevo inicio; es como una conducta que se forja a través de la música, como si mi relación con ella se viera intensificada después de polvorientos meses de aletargo, es como si estas líneas fueran una oda hiperbólica hacia ella, es como un ensalzamiento hacia todo lo que escucho en estos días, es la contemplación del giro que parece dar mi existencia, la vislumbración del status quo, la tranquilidad de uno mismo.
Mucha verborrea por ahora, en tanto que solo me queda recomendar algunos links que ya lo han ido sugiriendo en otros medios, y que mi descubrimiento de su existencia no hace más que ponerme contento; en cierto modo, es como si hubiera encontrado pedacitos de mí descompuestos en todas esas canciones, otras por descubrir aún, todas unidas por una línea que se hace llamar pop, la cual se manifiesta en diversas escalas, sin desbordar nunca de los lineamientos del buen gusto.
Escuchen Déjate Besar Radio, del cual podrán oír podcasts de recomendables programas como Music Box, Interferencias o el estupendo El Caos Elegante, cuya mención me lleva recomendarles también, un blog que almacena parte de la música que se exhibió en un programa de culto español, allá en la década de los ochentas, programa radial que se hacía llamar La Conjura de las Danzas, el cual fue conducido por Jorge Albi, el mismo que da vida al novísimo El Caos Elegante, sin lugar a dudas, ¡compatibilidad alta!